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Machado Rompe el Silencio: Regresará a Venezuela y Volverá a Postularse para la Presidencia.

CIUDAD DE PANAMÁ — Cuatro meses después de que Washington decidiera dejarla a un lado, María Corina Machado está de vuelta en el centro del tablero político venezolano. Y no viene a negociar desde los márgenes.
La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025 anunció el sábado, durante una conferencia de prensa en Ciudad de Panamá, que se postulará nuevamente para la presidencia de Venezuela y que tiene la intención de regresar a su país antes de que termine 2026. Lo dijo sin rodeos, ante la prensa y frente a varios dirigentes de la oposición venezolana reunidos con ella en la capital panameña.
“Seré candidata, aunque puede haber otros, por supuesto,” declaró Machado. “Estamos comprometidos con una transición democrática a través de elecciones presidenciales libres y justas, donde todos los venezolanos, dentro y fuera del país, puedan votar.”
El anuncio llega en un momento político complicado. En enero de 2026, las fuerzas militares de los Estados Unidos capturaron al entonces presidente Nicolás Maduro. La Casa Blanca tomó una decisión que sorprendió a propios y extraños: en lugar de respaldar a Machado como líder del proceso de transición, optó por trabajar con Delcy Rodríguez, fiel al partido gobernante, quien asumió como presidenta interina. Rodríguez ha abierto la industria petrolera venezolana a la inversión estadounidense en un momento en que los precios del crudo se disparan debido a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Trump y sus funcionarios han elogiado públicamente a Rodríguez. La administración ha enfriado deliberadamente cualquier conversación sobre elecciones, aunque la Constitución venezolana exige que se celebren dentro de los 30 días siguientes a que el presidente quede “permanentemente inhabilitado.” Ese plazo constitucional lleva meses vencido, sin que nadie en Washington parezca urgido de hacerlo cumplir.
Machado lo ve claramente. Dice que organizar una elección con condiciones verdaderamente democráticas requiere entre siete y nueve meses de preparación. La lista de requisitos es larga y específica: nombramiento de autoridades electorales independientes, actualización del registro de votantes, garantía de que los candidatos de la oposición puedan postularse sin interferencia del gobierno. Ninguna de esas condiciones existe hoy en Venezuela.
La historia de Machado con el régimen de Maduro es bien conocida. En las elecciones presidenciales de 2024, el gobierno le prohibió candidatearse, lo que la llevó a apoyar al exembajador Edmundo González Urrutia como representante de la oposición en las urnas. La campaña que Machado organizó fue meticulosa: recopiló actas electorales que mostraban que González había derrotado a Maduro por más del doble de los votos. El régimen ignoró las actas, declaró a Maduro ganador pocas horas después del cierre de urnas, y desató una brutal represión contra la disidencia. Machado pasó los once meses siguientes escondida en Venezuela antes de salir al exilio en diciembre de 2025, rumbo a Noruega, donde recibió el Nobel de la Paz.
Ahora, desde Panamá, dice que volverá. No fijó una fecha exacta. Dijo que uno de los objetivos de su regreso será prepararse para “una nueva y gigantesca victoria electoral.”
Lo que no está claro es si Washington, ocupado con el petróleo venezolano y la guerra en Irán, tiene el menor interés en que esa elección ocurra pronto. Machado lo sabe. Lo dice entre líneas cada vez que habla. La pregunta que Venezuela lleva meses haciéndose no es si ella regresará. Es si el país al que regresa estará listo para elegir.

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