La Brecha de la Libertad — Venezuela Promete 500 Liberaciones, pero Solo 39 Han Sido Verificadas
Caracas, Venezuela — Las familias llevan semanas esperando frente a las puertas de las cárceles. Algunas duermen en las aceras. Otras se turnan por horas bajo el sol caraqueño, aferrándose a fotografías de sus seres queridos, esperando ver sus rostros cruzar el umbral hacia la libertad. Sin embargo, a pesar de los anuncios más recientes del gobierno, la realidad que documentan los organismos independientes es radicalmente distinta a lo prometido.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció la excarcelación de 300 personas. Días después, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que en las “próximas horas” se alcanzarían 500 excarcelaciones. Sin embargo, la ONG Foro Penal verificó la liberación de solo 39 presos políticos desde el 18 de mayo, pese a que las autoridades del país se comprometieron a otorgar hasta 500 excarcelaciones.
Las cifras hablan por sí mismas. Según Foro Penal, en Venezuela hay 429 presos políticos. La organización, que lleva años monitoreando detenidos por razones políticas, ha sido categórica al señalar la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad verificable sobre el terreno. El director vicepresidente de Foro Penal, Gonzalo Himiob, señaló que la gran mayoría de los liberados son hombres, y que solo el 24.21% de las excarcelaciones desde el 8 de enero se vinculan directamente con la Ley de Amnistía aprobada en febrero.
El gobierno asegura que más de 8,000 personas fueron beneficiadas por la normativa, pero organizaciones independientes sostienen que gran parte de esos casos corresponden a personas que ya estaban bajo libertad condicional y únicamente recibieron libertad plena. La discrepancia entre ambas versiones no es un detalle menor — refleja una tensión profunda sobre qué significa realmente la amnistía para quienes la esperan desde las rejas.
El trasfondo humano detrás de estas estadísticas es desgarrador. La gobernante interina Delcy Rodríguez enfrenta un escrutinio considerable por la muerte bajo custodia de Víctor Hugo Quero, considerado un preso político, y el fallecimiento de su madre, Carmen Navas, de 82 años, el domingo pasado. Navas murió diez días después de que la agencia penitenciaria de Venezuela anunciara en un comunicado que Quero había fallecido en julio mientras se encontraba bajo custodia. El régimen ocultó esa información incluso cuando Navas exigía pruebas de que su hijo estaba vivo, visitando centros de detención, juzgados y agencias oficiales en busca del paradero del joven, quien había sido detenido desde enero de 2025. La historia de Carmen Navas se convirtió en símbolo de una angustia compartida por cientos de familias venezolanas.
Entre los casos que han generado especial atención se encuentran también los de presos que llevan décadas encarcelados. Venezuela liberó recientemente a tres ex policías considerados los presos políticos más antiguos del país, tras pasar 23 años detenidos. Bolívar, Rovaín y Molina fueron condenados a 30 años de prisión por homicidio calificado frustrado en complicidad, tras ser acusados de disparar contra civiles durante los sucesos del 11 de abril de 2002. Su liberación, aunque celebrada, evidencia cuán largo y fragmentado ha sido el camino hacia la justicia
.Organizaciones como Amnistía Internacional y el propio Foro Penal coinciden en que no hay una verdadera voluntad de aceptar que las personas son víctimas de violaciones graves a sus derechos humanos. La demanda de transparencia crece: las familias, los abogados defensores y la sociedad civil venezolana exigen que el gobierno publique listas verificables de los beneficiados, con nombres, fechas y condiciones de liberación.
Lo que está en juego es sustancial. Cada excarcelación no verificada es, para una familia, otra semana de incertidumbre. Cada promesa incumplida erosiona la credibilidad de un proceso que el país necesita que sea genuino. Venezuela tiene ante sí una oportunidad histórica de cerrar una página oscura. El reloj corre, y 429 familias siguen contando los días.
